A finales de 2023 quedarán concluidas las grandes obras de infraestructura para la producción de hidrocarburos y así satisfacer la demanda interna sin tener que importar gasolinas, anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador. De visita a la refinería de Tula, con objeto de reiniciar los trabajos de levantamiento de la planta coquizadora (de tratamiento térmico), con una inversión de 60 mil millones de pesos, y la creación de 8 mil empleos en esa zona del estado de Hidalgo, el mandatario subrayó que se acerca el fin de la dependencia en la producción de hidrocarburos.

Así, refirió que los trabajos en la coquizadora pararon por la corrupción imperante, en la que estuvo involucrada la trasnacional brasileña Odebrecht. Y también ponderó que el rescate de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su gobierno obedece a poner freno a la estrategia de los “neoliberales corruptos” que intentaron tronar y destruir esas empresas.

Junto a sus secretarios Rogelio Ramírez, Rocío Nalhe, Adán Augusto López y el director de Pemex, Octavio Romero, adujo que se “habrá de terminar con todas las obras. Para finales de 2023, ya con esta coquizadora vamos a tener los combustibles que demanda el mercado interno. Ya no vamos a comprar las gasolinas en el extranjero, porque se están rehabilitando las seis refinerías, se está construyendo la de Dos Bocas, ya se compró la Shell en Texas, y con esta coquizadora ya tendríamos combustible para dejar de importar las gasolinas”.

En un video al pie de la obra de la coquizadora que hace siete años comenzó Enrique Peña Nieto, López Obrador describió su visita a Tula: “Ya se reinició esta planta que permite ya no producir combustóleo, sino gasolina, esto significa eficientar el proceso de producción de combustibles. Esta planta se inició en el sexenio pasado, paró por cuestiones de corrupción, aquí estuvo metido el equipo de Odebrecht, ¡famoso! –añadió con ironía–, y encontramos que la planta estaba inconclusa, emproblemada en lo administrativo, se le debía a las empresas.

“De modo que hicimos un trabajo para enderezar entuertos, resolver problemas administrativos, pagar deudas, y ya se reinicia esta gran obra, que va a permitir tener más gasolinas. Es una inversión de alrededor de 60 mil millones de pesos. Nada de crédito, puro presupuesto, todo lo que se logra porque ya no hay corrupción y por la austeridad republicana.”

A eso añadió que lo más importante son los trabajadores, los técnicos, los ingenieros, los obreros de Pemex y CFE, pues “no podríamos rescatarlas, ¡eso es lo que se está haciendo!, (porque) eran empresas públicas que querían tronar, destruir, los neoliberales corruptos, ya estaban vendiendo plantas al interior de las refinerías”.

De la constructora ICA, encargada del reinicio de la obra, López Obrador ponderó que junto con otras “están en una etapa nueva, y quieren recuperar el prestigio que tuvieron a nivel internacional, el cual se fue perdiendo durante los periodos de corrupción que imperaron en el país. Ahora estas empresas están actuando acorde con el gobierno que encabezo y tienen como premisa fundamental no permitir la corrupción”.

Uno de los socios de ICA, Ascención Medina, agradeció la confianza del Presidente y su gobierno: “Nosotros estamos muy alineados para darle a México infraestructura”.

Con habilidad, López Obrador, quien tenía a un costado a su secretario de Hacienda, le dijo: “Nosotros vamos a conseguir los recursos para que no les falte presupuesto, y ustedes hacen el compromiso de que van a terminar la obra a finales de 2023.”

–Sí, señor Presidente. Sí terminamos –respondió el ingeniero.

Fuente: La Jornada

Autor: Redacción

Nota original en el siguiente enlace: Nota

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